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FIEL

“En 2020 habrá que iniciar las reformas estructurales”

De acuerdo con la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas, en febrero de 2019 la industria cayó 7,3% respecto del mismo mes del año anterior. “Se trata de una recesión importante, y prevemos que la eventual recuperación sería de baja intensidad por la dureza de la política monetaria y fiscal”, señaló Daniel Artana, economista jefe de FIEL.

Daniel Artana.

El Índice de Producción Industrial (IPI) correspondiente al pasado mes de febrero, elaborado por la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), retrocedió 7,3% con referencia al de igual mes de 2018, de acuerdo con información preliminar. “La actividad industrial continúa transitando una fase recesiva”, advirtió FIEL, aunque también aclaró que “en febrero se ha observado un menor ritmo de caída de la producción, al tiempo que en algunas actividades (como la de papel y celulosa) se registraron mejoras interanuales. La ceñida política monetaria que se manifiesta en altas tasas de interés tendrá impacto en términos de actividad al ralentizar la recuperación del crédito, lo que debilitará la demanda de durables y bienes de capital”. La información fue presentada el 21 de marzo, durante la última Reunión Mensual de Coyuntura Económica llevada a cabo por FIEL en la Bolsa de Comercio de Buenos Aires.

El “efecto confianza”, ausente con aviso

Durante su presentación, el economista jefe de la Fundación, Daniel Artana, observó que el reciente desempeño del PBI argentino, desde su mejor momento –a principios de 2018– hasta el peor –al inicio de este año– significó una caída de casi 10 puntos: “Se trata de una recesión importante, con énfasis en los sectores de industria y construcción. A costa de esta recesión, la Argentina logró revertir rápidamente su desequilibrio externo, que era una de las principales fuentes de su vulnerabilidad económica: éste sería el aspecto positivo. Aunque es un poco prematuro decir que la economía haya empezado a recuperarse, si se consideran el dato de la buena cosecha por venir y el de las jubilaciones que van a empezar a recuperar parte de su poder adquisitivo perdido el año pasado, quizás lo peor de la recesión haya pasado. Ahora bien, la intensidad de esa eventual recuperación es un tema aparte; y nosotros insistimos en que dicha intensidad va a ser baja, porque tenemos una política monetaria y fiscal muy dura. Es como alguien que empieza a correr, pero con una mochila cargada de piedras. ¿Cómo se podría alivianar esa mochila?: con un efecto confianza que permitiera compensar, aunque fuera en parte, el efecto contractivo de la política monetaria y fiscal. ¿Y por qué no está presente el efecto confianza? Por la incertidumbre electoral”.

“La incertidumbre electoral –puntualizó Artana– radica en la posibilidad de que el país vaya a un esquema de populismo sin plata. En el caso del populismo con plata, ya sabemos que termina mal, porque la plata en algún momento se acaba. Los representantes de los fondos externos empiezan a hacer preguntas, y todos coinciden en una: Si gana Macri, que sería el mejor escenario político, ¿qué pasa? ¿Qué viene después? La incertidumbre de los observadores del exterior surge porque la presión tributaria es récord, el crecimiento está prendado para financiar la baja de impuestos, y de la inversión pública ya no queda casi nada. Por eso hay que empezar a pensar en las reformas estructurales del lado del gasto corriente, donde la Argentina tiene mucha tela para cortar”.

La hora de las reformas

“¿Cómo funciona el programa monetario con el FMI?”, preguntó el economista jefe de FIEL al auditorio de la BCBA. “Hay que sobreactuar en materia de política monetaria y fiscal para ganar credibilidad. Por un tiempo, eso funcionó: la tasa de interés se fue a niveles estratosféricos, pero al ganar en credibilidad, el tipo de cambio se aplastó en el piso de la banda cambiaria (la zona de no intervención), y el Banco Central compró dólares (pocos, pero los compró). Ese aporte de liquidez ayudaba a bajar las tasas, y la baja de tasas ayudaba a darle un valor agregado a la noticia de la buena cosecha. Este proceso se interrumpió por diversas cuestiones, algunas externas y otras vinculadas con los registros de inflación de enero y febrero –más altos de lo que se esperaba–. Así, el tipo de cambio volvió a tener volatilidad y se metió otra vez adentro de la banda, el BCRA apretó el torniquete monetario y eso impactó en la tasa de interés. Antes de junio del año pasado, la tasa real estaba por debajo del 1% mensual; después fue subiendo con el apretón monetario, hasta que se fue a un nivel estratosférico: por encima del 4% real por mes. Luego bajó hasta ubicarse apenas por encima de 2% en febrero, y finalmente rebotó en marzo. ¿Cuánto va a durar esto?: lo que dure la turbulencia cambiaria”.

Al analizar la historia reciente del desempeño de la balanza comercial argentina, Daniel Artana remarcó que el país pasó de más de 7.000 millones de dólares de exportaciones en 2013 a menos de 5.000 millones el año pasado: “Fue un golpe muy negativo para la Argentina. Cuando se inició este proceso, en lugar de enfrentar la situación, usamos reservas primero y nos endeudamos afuera después… Tratamos de postergar la cosa hasta que se acabaron las reservas y no quedó mucho margen para endeudarse; entonces, ahora lo corregimos a las piñas: con una recesión brutal. En los últimos 8 meses, la economía pasó de 3% o 4% positivo a 7% negativo. Además, se movió la tasa de interés, que ya era alta pero pasó a ser estratosférica. En un contexto, así las empresas empiezan a ajustar por inventario. Ese efecto de contracción de inventario hace que se compriman las importaciones más de lo que sería habitual en una recesión, pero también se comprime la producción”.

En el final de su exposición, Artana sostuvo que el año próximo será clave para el país en términos de las reformas económicas pendientes: “Si la Argentina no quiere volver a tener un año de mediocridad económica como éste, a partir de 2020 habrá que hacer las reformas estructurales. No se podrán hacer todas las reformas de golpe, porque detrás de cada una de ellas existe un grupo de presión que se beneficia con distintos privilegios, pero habrá que empezar por alguna”.