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Detalles de obra: Herrería de Talleres Zamboni e Hijos

 

El Palacio Bursátil, con sus colosales dimensiones y su manufactura de calidad artística fue proyectado para permanecer y trascender. Los detalles de obra diseñados y supervisados por el arquitecto Alejandro Christophersen son de una belleza admirable. Cada pieza fue pensada y encomendada a los mejores. Pasen y vean…

El notable trabajo de herrería llevado a cabo para el edificio de la BCBA en los albores del siglo pasado fue obra de inmigrantes italianos.

¿De dónde procede este arte encantador de las puertas cancelas porteñas? Nosotros creemos que son ellas, principalmente, de origen español, al que sumáronse luego influencias francesas e italianas. Es menester añadir una certeza a la conjetura que el arquitecto e historiador Vicente Nadal Mora propone en su obra “La herrería artística del Buenos Aires antiguo”. Si se trata de considerar el ascendiente europeo en el desarrollo vernáculo de esta actividad a principios del Siglo XX, habrá que explicar un aspecto decisivo que el autor da por supuesto: las influencias (al menos las italianas destacadas por Nadal Mora) no llegaron al país en sentido figurado, a través de corrientes artísticas o académicas, sino “empacadas” en las cabezas y los corazones de los propios inmigrantes, hombres y mujeres de carne y hueso que transformarían para siempre la vida política, económica y social de la joven nación. Entre quienes erigieron el magnífico Palacio de la Bolsa de Comercio de Buenos Aires, el nombre del español Alejandro Christophersen -arquitecto y factótum del edificio- podría citarse como el ejemplo más representativo de este fenómeno. Sin embargo, cuando se ensaya una semblanza de los trabajos de herrería artística y de obra llevados a cabo en el gigante de Sarmiento y 25 de Mayo, sorprende la excluyente participación de los gringos y de sus descendientes.

PUERTA CANCEL. En su momento fueron únicas en Sudamérica, y todavía sorprenden al visitante: las puertas principales, manufacturadas por los Talleres Zamboni, están hechas de bronce fundido y pesan cinco toneladas..

Hijos… y entenado

La herrería artística, de significativa importancia, ha sido, como se sabe, realizada magníficamente en buena parte por los grandes talleres del Señor Silvestre Zamboni, ventajosamente conocidos en el país. Al redactor del artículo publicado en el semanario Fray Mocho -con motivo de la inauguración del edificio, en diciembre de 1916- parecen no alcanzarle los adjetivos calificativos para ilustrar la calidad artesanal lograda por los Talleres Zamboni, y no es para menos. Nativo de Domodossola, Novare, Silvestre Zamboni abrió su propio taller de herrero apenas cuatro años después de su llegada al país en 1856. Zamboni tuvo como eficaces colaboradores y dignos sucesores a sus tres hijos, todos nacidos en Italia. Juan, el mayor, tomó a su cargo la dirección y administración general de todos los negocios y operaciones del establecimiento; Carlos, maquinista e ingeniero mecánico, fue el director técnico; y Pablo llevó la contabilidad y correspondencia mercantil. La firma Zamboni e Hijos llegó a construir máquinas de todo género, incluidos motores que en su época se destacaron por su gran avance técnico.

REJAS DE PUERTA VIDRIADA. Portón cancel que comunica al Viejo recinto con la Escalera de honor. El Eclecticismo, corriente arquitectónica de principios del Siglo XX cuya impronta se atribuye al palacio bursátil, permite a la herrería artística combinar diversos estilos con absoluta libertad y gran fantasía ornamental.

También ha tenido participación en los trabajos artísticos de herrería el Señor Luis A. Questa, cuyos grandes talleres de la calle Potosí son ventajosamente conocidos en los círculos de la construcción. Disponen ellos de cuantiosos elementos de orden técnico y son dirigidos por el acreditado industrial que supo con su impetuoso esfuerzo personal colocarlos a la respetable altura en que hoy se encuentran. Venido de Génova para conducir la herrería artística de los Talleres Zamboni, Luis Questa no demoró en independizarse para fundar y llevar adelante por muchos años su propio establecimiento metalúrgico. Activo participante de la vida social de su colectividad en Buenos Aires, Questa llegó a ser vicepresidente del Hospital Italiano. Sin embargo, y tal como lo testimonia la revista Fray Mocho, ninguna de sus múltiples facetas sociales podría rivalizar en la memoria popular con el legado de su obra: La colaboración del Señor Questa en la construcción del edificio de la Bolsa de Comercio ha estado a la altura de su pericia técnica y de su manifiesto dominio en esa rama de la industria nacional. Los trabajos realizados por esta firma han sido objeto de muy favorables y justicieros comentarios, y todos ellos -de admirable buen gusto- fueron diestra e inteligentemente interpretados. …Y no faltaba más, tratándose de los gringos de fierro.

ASCENSORES. Con diseño del propio arquitecto Alejandro Christophersen, las cabinas de los ascensores fueron obra integral de los Establecimientos Metalúrgicos Luis A. Questa.