BCBA logo

Bolsa de Comercio de Buenos Aires

Noticias

Categories Fundación

Pandora, un invento argentino

Pandora Cine, firma dedicada al desarrollo de productos innovadores para la industria audiovisual, ganó el premio al mejor proyecto de la XI Feria de Empresas que se realiza anualmente en la Bolsa. Pablo Damián Gallego, el inventor argentino a la cabeza de la empresa, explica sus motivaciones, recorrido, logros y planes a futuro.

“Éramos 30 pibes en la mesa y sólo 2 productos”, cuenta Pablo Damián Gallego, 33, al referirse a un encuentro del que participó junto con otros 29 inventores argentinos. La respuesta a este notorio desfasaje pareciera obedecer a la persistente reticencia de los inventores a vincularse con el mundo de los negocios.

Pero no existen muchas otras maneras de llevar soluciones de un laboratorio al usuario final. Así que, si bien en sus inicios Gallego asumió todas las tareas, finalmente llegó a la conclusión de que debía asociarse de múltiples maneras. Una fue incorporar a Roberto Peña, el desarrollador de la tecnología electrónica interna, como CTO de la sociedad, y otra, tercerizar la comercialización del producto a través de licenciarlo a grandes marcas.
“El primer prototipo salió de la campaña de crowdfunding. Logramos reunir la plata para financiar la producción más formal y terminar el desarrollo, hacer algunos ajustes en el diseño, fabricar la matriz, comprar los componentes –Gallego cuenta los inicios del proyecto, allá por 2013–. Pero una vez terminado el producto, necesitás capital para fabricar cantidad y venderlo.”

¿Qué decidieron, entonces? “No fabricar todo nosotros, porque se vuelve muy complicado, ni venderlo solos, porque necesitamos una espalda financiera muy grande. Hace falta una empresa que tenga resuelto el tema de la logística, la comercialización, los aspectos legales”. Para eso, y a fin de otorgarle la escala que permitiera darle sustentabilidad en el largo plazo, Gallego decidió “licenciar el producto a otras marcas que pudieran hacer llegar Pandoras a la gente que lo necesitara”. De esta manera, se apalanca con empresas que ya tienen las instancias de producción y comercialización montadas y funcionando.

“La firma está registrada en Londres, a fin de incorporar el producto en el mercado global”, explica Gallego, y detalla: “Al no ser un producto ya conocido, el nivel de entrada al mercado es muy difícil e implica un largo proceso y costos.”

 

Pablo Damián Gallego viene del mundo del cine y los documentales, con productora propia. En el trabajo cotidiano se enfrentaba a una serie de dificultades que decidió resolver por su cuenta. Recuerda sus inicios filmando documentales, “sobre todo en la Patagonia, donde no hay dónde recargar las baterías o hay que caminar 10 kilómetros por la playa para llegar y cada gramo que uno carga cuenta.”

Así nació Pandora, un producto que en un mismo equipo resuelve tres aspectos clave a la hora de filmar: la estabilidad de la imagen, el tiempo de batería disponible y la calidad del sonido. “Con este equipo solo, yo sé que me voy de campamento 10 días y vuelvo con todo filmado”, dice el emprendedor. “Hemos llegado a hacer 20 horas de trabajo, sin necesidad de recargar las baterías”.

Desde hace unos 10 años, a partir del uso de las cámaras de fotos réflex, la producción se democratizó considerablemente. Al tener buenos lentes y un sensor más grande que los de las cámaras de video, estos equipos ofrecen una calidad de imagen superior a cualquier otra cámara de video no convencional, por más grande o pequeña que sea.

Pero ello no quita que el resultado al que se aspira no deba ser profesional: “Estamos hablando de una producción de menos de 10.000 dólares, que es el mercado al que está dirigido Pandora”. Sin embargo, Gallego recuerda haber visto a colegas “que se han quedado con la cámara sin batería en el medio de una entrevista; un papelón”. Eso con Pandora no sucede.

Por un tema de seguridad aeronáutica, Pandora Cine no envía los equipos al exterior con las baterías; de allí que haya desarrollado un “porta-baterías”. De esta manera, el usuario compra sus propias baterías o aprovecha las que tenga. “A muchos les propongo que usen baterías de notebooks descartadas, que también sirven para esto.”

Gallego explica que “para filmar algo más o menos bien, se necesitan 5 baterías, que tienen un costo de 1.500 pesos cada una”. Entre sus objetivos generales, Pandora Cine apunta también a reducir el costo al realizador, de manera que “en vez de comprar 10 baterías, se compra este equipo que, además, viene con sistema de audio, estabilidad”.

Las baterías recomendadas son las TESLA, con las mismas celdas de litio que hoy en día se usan en todos los autos eléctricos, por su tamaño reducido y capacidad mucho más alta que las pilas normales. “Es más, ¡he encendido la camioneta con Pandora! No quiero alardear, pero me ha sacado de más de un apuro”, comenta Gallego.

“El hecho de que Pandora sea modular permite que en segundos cambies la forma de tu trabajo. Por eso—cuenta el empresario—, también alentamos a los mismos usuarios a generar sus propios accesorios para que los puedan imprimir en 3D. Además, a través de lo que llamamos la Comunidad Pandora, los seguidores comparten las mejoras en línea para que, a su vez, otros las puedan superar”.

Además del reconocimiento de la Feria de Empresas de la Fundación BCBA, en abril de 2017, Pandora ganó —junto a otros dos postulantes— el premio Nab Show de la Asociación Nacional de Broadcasters (NAB) que se otorga a los productos más importantes y disruptivos presentados en la Feria de Productos Audiovisuales de Las Vegas. “Fue una validación muy importante; en especial, por los usuarios que visitaban el stand. Gustó mucho el sistema modular y la posibilidad de acoplar nuevos accesorios”.

Como todo inventor, Gallego se concentra en seguir avanzando con nuevos desarrollos y adelanta: “Estamos trabajando en un accesorio que se llama “slider”. Es un riel que se conecta al equipo, sobre el que coloca la cámara para moverla de manera motorizada, controlada robóticamente.”

Entre sus proyectos futuros, también se incluye una plataforma digital con un catálogo de inventos argentinos y múltiples servicios.

Descripción: Solución all-in-one para videógrafos que permite convertir una cámara digital reflex en una filmadora profesional. Accesorio pequeño y liviano que resuelve los requerimientos de batería, sonido y estabilidad en una sola solución.

Precio aproximado: entre 700 y 800 dólares. Comprar las soluciones que trae Pandora, por separado, cuesta unos 2.000 dólares.

Peso: 1,5 kg

Dimensiones: 35 x 23 x 12 cm