La liquidación es el último paso de toda operación bursátil: es el momento en que los títulos objeto de la transacción son transferidos a la cuenta del comprador y su pago, dinero en efectivo, se acredita en la cuenta del vendedor de dichos títulos.
Así como existe un abanico de instrumentos en los cuales invertir, también hay distintas modalidades para concretar la compra de dichos instrumentos, que se diferencian según el plazo en que se realiza la liquidación.
Los plazos de liquidación pueden abarcar desde el mismo día de la concertación de la operación hasta plazos que pueden superar un período de varios meses.
Al contado
La liquidación al contado es aquella en la cual las especies negociadas se transfieren y la operación se paga en los plazos de liquidación tradicionales.
En la actualidad, los plazos tradicionales de liquidación al contado —no sólo en Argentina sino también a nivel internacional—, son T+3 y T+0, donde T (de trade en inglés) es el día en que se concierta la operación y el número a continuación del signo más es la cantidad de días que transcurren hasta su liquidación.
Esto significa que en T+3 la operación se liquida a las 72 horas —internacionalmente reconocido como el vencimiento estándar— y que en T+0 o contado inmediato, la operación se liquida el mismo día de concertación.
A plazo
En el caso de la liquidación a plazo, el intercambio de los valores por el dinero del pago es posterior al de contado.
Por lo general, para estas operaciones el Mercado de Valores exige a sus agentes o sociedades de bolsa el depósito de garantías específicas hasta que se produce la liquidación.
Dentro de esta modalidad las operaciones se pueden liquidar a plazo firme o enmarcarse dentro de alguno de los contratos de opciones, futuros, cauciones, pases y préstamos, cada uno con características específicas.