En rigor de verdad, la Bolsa como se la llama comúnmente, no es sólo la Bolsa de Comercio de Buenos Aires. Cuando nos referimos a las funciones que cumple, en realidad nos estamos refiriendo a varias instituciones que conjuntamente y cada una con funciones específicas llevan adelante la tarea de canalizar el ahorro hacia proyectos productivos. Este conjunto de entidades se denomina mercado de capitales.
En Argentina, la actividad bursátil está normada por la Ley 17.811 y su ente regulador es la Comisión Nacional de Valores, que depende del Ministerio de Economía de la Nación.
A su vez, la Bolsa de Comercio de Buenos Aires tiene como funciones principales las de autorizar la cotización de títulos valores y asegurar la veracidad de la información que las empresas, cuyos valores cotizan, deben presentar a la Bolsa para su difusión.
El hecho de que una empresa sea admitida a cotizar en Bolsa implica un alto grado de profesionalización en su organización por las exigencias de transparencia y de información que exige el estar cotizando.
Por su parte, para comprar y vender valores es necesario recurrir a un agente de bolsa. Los agentes o sociedades de bolsa son los accionistas del Mercado de Valores de Buenos Aires S.A.. Como su nombre lo indica el Merval es una sociedad anónima y su actividad principal consiste en liquidar y garantizar las operaciones de los agentes y sociedades de bolsa.
El Merval dicta los reglamentos operativos para la negociación de los diferentes instrumentos. Ademas tiene facultades para sancionar a los agentes. En resumen, es la institución que aporta el marco de seguridad y transparencia necesario para la negociación.
Quien se ocupa de mantener en custodia los valores admitidos a cotización por la Bolsa y negociados por los agentes del Merval es la Caja de Valores. Esta tercera y fundamental institución del sistema bursátil lleva el registro de las cuentas de los inversores o comitentes de modo similar a registros de cuentas bancarias.
Este mecanismo que hace más de una década ha reemplazado el manipuleo físico de las históricas láminas hoy permite realizar la liquidación y transferencia por medios rápidos y seguros de compensación automatica. Así, en función de las órdenes negociadas durante la rueda, los valores se acreditan en la cuenta del comprador y se debitan de la cuenta del vendedor.
Gracias a su desarrollo tecnológico de avanzada, la Caja de Valores está a la altura de las centrales depositarias de títulos más desarrolladas del mundo.