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Bolsa de Comercio de Buenos Aires

Cómo decidir la mejor inversión

Quien invierte su dinero posterga el consumo presente hacia el futuro. A cambio, procura obtener una compensación.

Las variables

El mercado ofrece una amplia gama de alternativas de inversión para que cada individuo pueda elegir aquélla que más le convenga a sus necesidades e intereses. Esta elección depende, entre otras variables, del monto que disponga para invertir, el tiempo durante el cual pueda prescindir de los fondos, el retorno que desea obtener y el nivel de riesgo que esté dispuesto a asumir.

El riesgo

Cada tipo de inversión tiene un nivel esperado de riesgo. Este riesgo se mide por la probabilidad de que la inversión reciba el impacto de hechos impredecibles que puedan obstaculizar el cumplimiento de los retornos esperados.

Que los mencionados hechos sean positivos o adversos no significa que ello vaya a afectar la inversión en forma positiva o adversa: lo único que le interesa al inversor es conocer de antemano cuáles son los posibles impactos que dichos hechos puedan generar sobre la inversión.

El inversor que conoce el riesgo que implica una determinada inversión está en condiciones de tomar decisiones fundamentadas y sabe de antemano qué es exactamente lo que está arriesgando.

El nivel de riesgo de una inversión está directamente relacionado con la rentabilidad esperada. Cuanto más inciertos sean la evolución y el resultado de una inversión —y en consecuencia, el riesgo que ella implica—, mayor será la rentabilidad que exija el inversor.

No todas las personas tienen la misma tolerancia al riesgo. Las más conservadoras prefieren una inversión con mayor grado de certeza en el futuro pero saben que deben resignar rendimientos. En el otro extremo, los inversores más arriesgados eligen instrumentos de inversión que implican menor grado de certeza pero mayor promesa de ganancias futuras.

El conocimiento de todos estos datos permite al inversor definir lo que se denomina su perfil de inversor o de riesgo.

La decisión

Luego de este análisis de situación inicial, el inversor realiza una primera selección de los instrumentos que mejor se ajustan a su perfil, y posteriormente, de entre estos seleccionará aquéllos que, a igual nivel de riesgo, ofrezcan las mejores expectativas de rendimiento.

Si bien hay algunos instrumentos más seguros que otros, no existen garantías absolutas respecto del rendimiento que puede generar una inversión.

Sin embargo, es muy probable que una buena inversión —sólo confirmada como tal desde la perspectiva del momento futuro en el que se realizan sus ganancias— sea el resultado de un profundo análisis de información.

Este análisis consiste en una tarea compleja que puede ser totalmente ajena al inversor; y si bien toda la información necesaria para decidir una inversión es de carácter público, la tarea implica procurar las fuentes, saber qué leer, qué datos buscar y comparar, a quién consultar, y comprender el entorno en el que se desarrolla la inversión.

Quien invierte a largo plazo puede desear tomarse este trabajo por única vez y permanecer en la misma inversión por un largo tiempo, sin preocuparse por seguir las fluctuaciones coyunturales del mercado. Por el contrario, un inversor que desee mantener una relación más activa con el mercado de capitales procurará informarse más asiduamente e incluso a diario.

Los especialistas

El operador es quien gestiona las órdenes de compra y de venta pero quien da la orden de qué se compra o vende, cuándo y a qué precio siempre es el inversor.

Pero como no todos los inversores están dispuestos a dedicar mucho tiempo al análisis de información que implica la toma de una buena decisión de inversión, quienes así lo deseen pueden delegar esta tarea en analistas y operadores bursátiles.

Es así como para tomar decisiones el inversor puede basarse en la opinión de un especialista en el tema, desarrollar su propio análisis o combinar ambas opciones.

Análisis de la información

Es importante destacar que no es necesario ser un profesional del mercado bursátil para comprender la información que se debe consultar. Pero sí hay que saber que existe un amplísimo universo de información disponible que puede ayudar al inversor a tomar la mejor decisión según sus expectativas y que abarca desde los escenarios macroeconómicos local e internacional hasta las características y condiciones de empresas y sectores y la evolución del mercado.

En el mercado de capitales cotizan acciones y otros títulos de empresas de diversos sectores como energía, servicios, financiero, industrial, siderúrgico, exportación de materias primas, agropecuario y petrolero, entre otros. Los inversores buscan comprar títulos que según su visión estén subvaluados; o sea, que su precio en el mercado esté por debajo del valor que el inversor cree que merece el título. Para descubrir estos valores la mayoría de los inversores analizan los sectores económicos y las empresas que lo componen, que pueden ser de diversos tamaños y características.

El análisis de las características generales de cada compañía, sus estados contables, ratios contables y de mercado, información relevante, y otro tipo de documentación implica una investigación detallada de las empresas y sus indicadores, que se conoce como análisis fundamental.

Por otra parte existe una teoría que considera que el mercado brinda toda la información mencionada anteriormente volcada en los precios, que estos precios obedecen a tendencias (y no a comportamientos aleatorios) y que lo que aconteció en el pasado se repetirá en el futuro. De manera que desde este enfoque, conocido como análisis técnico, sólo se analiza la evolución del valor que ha tenido la empresa en el mercado y este valor en relación al pasado y a otros títulos similares. Para ello, se realiza un seguimiento de los precios y del mercado y se determinan patrones de comportamiento.

Todo análisis es válido y ninguno, excluyente. Lo importante es mantenerse bien informado consultando fuentes fidedignas.