Cuando una empresa necesita financiar sus proyectos puede recurrir al mercado de capitales y obtener fondos a corto, mediano o largo plazo mediante la emisión de obligaciones negociables.
Quienes compran estos papeles son los obligacionistas o inversores, que prestan efectivo a cambio de una tasa de interés y se convierten en acreedores de la empresa. Por su parte, la compañía se compromete a devolverles el dinero adeudado en el plazo pactado y con el interés correspondiente.
A diferencia de las acciones, las obligaciones negociables son instrumentos de renta fija, ya que tienen un cronograma de pagos predefinido. Llegado el vencimiento de la obligación, la empresa cumple sus compromisos y el obligacionista deja de ser su acreedor.
Existen diversas modalidades de emisión de obligaciones negociables que se adaptan a las circunstancias y necesidades particulares de cada empresa, así como también a las exigencias del mercado. Por ello, cuando se emiten obligaciones negociables la empresa debe tener en cuenta no sólo sus necesidades de fondos sino también los requerimientos de los inversores, según la proporción de riesgo e interés que se demanda en cada momento.
Una vez que los papeles fueron colocados por primera vez en el mercado, los tenedores de los mismos pueden encontrar una contraparte para venderlos, de acuerdo al precio que surge de la oferta y demanda del papel en lo que se conoce como el mercado secundario.
Para dar conocimiento de la emisión se publica el prospecto de emisión. Se trata de un documento a disposición de los potenciales inversores que ofrece información de la empresa, tal como sus orígenes y proyecciones, y un detalle sobre la emisión en particular. En las condiciones, el prospecto debe informar todas las características del título como la forma de pago de amortización y renta, moneda de emisión, régimen impositivo y calificaciones de riesgo. Las obligaciones negociables que ofrece la empresa deberán cumplir con las condiciones que se detallan en el prospecto.
Las obligaciones negociables se pueden emitir en el marco de un programa global.
Un programa global de emisión es el procedimiento por el cual las empresas autorizadas a la oferta pública pueden solicitar el permiso para financiar un monto global total que podrá obtenerse en varias etapas mediante la emisión de distintas series de obligaciones negociables.
Al solicitar el programa global la empresa elaborará un prospecto completo y las emisiones podrán efectuarse dentro de los cinco años contados a partir de la autorización original del programa.
El programa es útil para aquellas compañías que prevén una necesidad de fondos en forma regular por un período o monto determinado, con el consecuente ahorro de tiempos y costos.
Si bien cada serie de obligaciones negociables requiere el permiso de oferta pública de la CNV y el permiso de cotización de la Bolsa, cuando la emisión se realiza en el marco de un programa global, serán menores los pasos para autorizar cada serie y se presentará un prospecto reducido en cada emisión, con la posibilidad de realizar la colocación de las series en el momento más adecuado del mercado.
La capacidad del emisor de realizar los pagos de renta y amortización de deuda se puede evaluar mediante las notas que asignan empresas calificadoras de riesgo a las emisiones de las sociedades.
Actualmente no es requisito poseer una calificación de riesgo para obtener la autorización de oferta pública de obligaciones negociables pero la Superintendencia de AFJP exige a las Administradoras de Fondos de Pensión que sólo inviertan en valores de deuda que posean una calificación de riesgo mínima. Es por ello que las emisoras de obligaciones negociables, en su gran mayoría, solicitan estas calificaciones de modo tal de incluir en el universo de eventuales tenedores de sus valores a las AFJP.